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Creación Vs. Evolución: John Scopes y el juicio del mono

jueves, febrero 25, 2010 14 comentarios

En 1924, John Scopes (en la imágen de la izquierda) de 24 años, profesor sustituto, comenzó a impartir tranquilamente su clase de biología en Dayton, Tennessee. No sabía en ese momento que 1 año después le cambiaría la vida. Y no sólo a el, también a dos grandes corrientes de la época: el creacionismo y la evolución. Esta ultima, avalada por las evidencias, algo de lo que carece la primera.

En 1925 fue aprobada la Ley Butler. John Washington Butler, miembro de la Legislatura del Estado, ante el temor de la población de Tennessee a la enseñanza de la evolución, presento a principios de ese año un artículo totalmente creacionista. Según dice, redacto este borrador de ley debido al miedo que le dio ver a un chico joven que había sido siempre religioso, perder su fe después de asistir a las clases de ciencia, con lo que pensó: ¿Puede esto pasarle a mis hijos?. Pero bueno, como decíamos, el artículo decía que estaba prohibido enseñar la evolución en cualquier tipo de centro académica, desde la Universidad hasta los centros de primaria. La pena, entre 100 y 500 dolares de la época. De hecho, lo veo mucho incluso para hoy.
Como decíamos, redacto el artículo, lo presento en la Cámara de Representantes el día 21 de Enero y el día 28 "habemus" ley. Sólo 7 días, con 71 votos a favor y 5 en contra.

Total, que ya teníamos ley y John Scopes debía decidirse entre seguir enseñando evolución en clase, o agacharse en las duchas del monasterio más cercano para pasar por el aro del clero más amistoso.

Pero antes de que decidiese nada, entró en escena la Unión de Libertades Civiles de los Estados Unidos. Esta asociación vio en John Scopes la excusa para anunciar en todo Estados Unidos la injusticia que se estaba realizando en "La democracia" por antonomasia, que defendía la libertad de culto, y donde se estaba solamente enseñando una visión del mundo: la religiosa, basada únicamente en la fe. Es decir, para probar la legalidad de los límites religiosos sobre la enseñanza impuestos por el estado.

La Unión de Libertades Civiles de los Estados Unidos accedió a correr con los gastos de John Scopes en el juicio, si este accedía a seguir explicando biología como "dios manda" (tenía que decirlo). Dicho y hecho. John siguió explicando la evolución y un buen día se presento la policía en el colegio y se lo llevó. Había comenzado el "Juicio del Mono".

El juicio en si fue peculiar desde el principio. Creo si no voy errado, que fue el primer juicio retransmitido en todo el estado. El jurado popular estaba formado por amas de casa y granjeros que reconocían abiertamente no tener formación científica y creer en la literalidad de la Biblia. Vamos, idóneos, para valorar la honradez de cada parte,...

También es interesante comentar los dos abogados que participaron. Por una parte se encontraba William Jennings Bryan, quien fue por tres veces candidato demócrata a la presidencia de los EEUU, líder fundamentalista cristiano embarcado en una cruzada para eliminar la evolución de la enseñanza en todos los EEUU y que vio en el juicio una manera de hacer campaña electoral y atacar al ateísmo. Obviamente, este fue el preferido de la mayoría de la población. De hecho, fue recibido entre cantos religiosos y pancartas que decían textualmente "Scopes, arderás en el infierno". Vamos, lo que predica la Biblia. Paz y esas cosas.

Y en el bando contrario, representando y defendiendo a John Scopes, se encontraba el mejor abogado de la época: Clarence Darrow, ateo reconocido, políticamente incorrecto y de carácter afable e informal. Clarence Darrow se ofreció a representar a John Scopes gratuitamente, cuando se entero quien era el fiscal.

Clarence Darrow y William Jennings Bryan

Durante el juicio, mientras Darrow citaba a declarar a científicos y otros expertos, Bryan, a parte de sus discursos emocionales del tipo "¿Como vamos a privar a nuestros hijos de la Fe?", citaba a granjeros, policías y amas de casa. Pero el momento más curioso y que pasó a los anales de la historia, fue cuando Darrow llamó a declarar a Bryan en calidad de experto en la Biblia. Esto dejo perplejo a todo el mundo, pero Bryan accedió. Y ahí empezó la masacre. Darrow, armado hasta los dientes con preguntas embarazosas, comenzó a lanzárselas una por una dejando a Bryan cada vez más en ridículo. Le soltó preguntas y respuestas como "¿De dónde vino la mujer de Caín, si, como dice la Biblia, la tierra sólo estaba habitada por su hermano Abel, Adán y Eva?" o ante la afirmación de Bryan "Dios castigó a la serpiente al condenarlas a arrastrarse por siempre sobre sus estómagos", Darrow le soltó "¿Tiene alguna idea de cómo se movía la víbora antes de eso?" Imaginaros la cara de Bryan. Y así siguió Darrow hasta el final del juicio. No os debe extrañar entonces, que el titular del New York Times del día siguiente de que acabase el juicio calificase la actuación de Bryan así: "Como hombre y como leyenda, aquel día a Bryan le destruyó su propio testimonio". Y lo acompañaba con lo siguiente: "La escena más asombrosa en la historia de los tribunales anglosajones".

Total, en ocho días se concluyo que John Scopes era culpable y debía pagar como mínimo 100 dólares. Parece obvia esta conclusión viendo que tanto el juez como el jurado popular eran abiertamente creacionistas. El colmo de la honradez, vamos. Sin embargo, por errores en el proceso John se salvo de la multa, con lo cual ambas partes se sintieron ganadoras.

Y así sucedió a grandes rasgos uno de los juicios más famosos de la historia.

John Scopes siguió enseñando ciencia toda su vida y acepto varias becas de estudios de postgrado en geología, campo en el que trabajaría hasta su muerte en el 1970.

En cuanto a la ley Butler, que yo sepa, fue ignorada aunque permaneció activa hasta el 1967.

Para quien le interese, periódicamente he visto que en toda España se realizan obras de teatro sobre el Juicio del Mono. También existe una película dedicada a todo este caso, traducida al castellano con el título "La herencia del viento"(En la película, los personajes tienen otros nombres). Espectacular trabajo del actor que representa a Clarence Darrow. Os dejo aquí un trozo de la película que recomiendo visionéis.



Podéis encontrar fotos de los días anteriores y posteriores al juicio en la cuenta de flikr del Smithsonian. También os dejo el documental llamado "La ciencia en duda", donde siguen varios casos similares al de John Scopes.



Este es un breve resumen de lo ocurrido en Dayton hace más de 80 años, esta es la pequeña historia de la lucha que enfrento a la Ciencia con la Religión, a las evidencias con la fe, en definitiva a la naturaleza con las hadas. Sin embargo, esto no esta tan alejado en la distancia y en el tiempo como creemos. Hace bien pocos años hubo juicios similares en Louisanna, o sin ir más lejos, en Italia. Pero de estos casos es fácil encontrar información, mientras que de el "juicio del mono" ya es más difícil. Así que desde aquí mi pequeño homenaje a John Scopes, a ClarenceDarrow y a todos aquellos científicos y biólogos concretamente, que luchan cada día contra la sinrazón y el avance de la pseudociencia y el fundamentalismo.

Saludos.

Edito: Gracias a Palimp, aquí podéis ver las columnas que escribió durante el juicio el periodista escéptico Mencken.
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La evolucion en 5 minutos

lunes, enero 28, 2008 0 comentarios

En estos tiempos tan revueltos sen cuanto la evolucion, creo que viene bien este video que he encontrado en el blog (que por cierto, os recomiendo) La muerte de un Acaro.



En 5 minutos, y es billones de veces mas racional que cualquier diseño estupido. Read the full story

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Cerca de crear un organismo vivo artificial

jueves, enero 24, 2008 0 comentarios

El último logro del investigador estadounidense Craig Venter consiste sobre todo en la superación de un reto técnico. Como ejemplo, se puede imaginar una cuenta de collar, que mide un centímetro y que está disponible en cuatro colores. Siguiendo el parangón, Venter ha enhebrado esas cuentas en un collar de casi seis kilómetros de longitud, en el que la secuencia de colores ha sido previamente fijada con exactitud. Y la ha reproducido sin errores. Todo ello con las dificultades añadidas de que las cuentas que maneja Venter –pares de bases, las cuatro letras del ADN– son infinitamente pequeñas y además no existe máquina capaz de hilar semejante collar. No obstante, la superación del desafío no busca romper un récord, sino superar una barrera científica: la creación de vida en el laboratorio.



El collar de Venter es el genoma completo de una bacteria, el más pequeño conocido en un organismo libre que crece en cultivo. Se trata de Mycoplasma genitalium, un parásito del tracto urogenital humano. Tras su implicación en el proyecto Genoma Humano, con las excentricidades que le han convertido en todo un personaje, Venter emprendió uno de los proyectos que aspiran a crear algo parecido a la vida artificial. Su enfoque no busca, como hacen otros de sus colegas, crear una célula partiendo de cero, sino animar una célula zombi, vaciada de su ADN, con un genoma 100% sintético.

Célula ‘zombi’

Para este ambicioso plan, Venter contó con el que fue su estrecho colaborador durante la carrera del genoma humano: Hamilton Smith, Nobel en 1978 y Príncipe de Asturias en 2001, que ya había destacado por obtener la primera secuencia completa del genoma de una bacteria. Bajo la dirección de Smith, el equipo del J. Craig Venter Institute, en Rockville (EEUU) tomó como modelo el micoplasma y sus 485 genes codificantes. Tratando de reducir el equipaje genético al mínimo, en 1999 los científicos concluyeron que 100 de estos genes eran prescindibles.

En junio, el equipo superó un obstáculo crucial, demostrando que la animación de una célula con un ADN ajeno era posible. Venter trasplantó el genoma de un micoplasma a otro de diferente especie, cambiando así la identidad genética de la célula. Los nuevos resultados, que hoy publica Science, alcanzan la última meta volante antes del gran final de etapa. Confirmando lo que Venter adelantó en octubre, la pericia de los investigadores y una hábil estrategia técnica han culminado la copia artificial de todo el ADN del micoplasma; una vez destruido el gen responsable de la patogenicidad y añadidas algunas etiquetas de marcaje, 582.970 pares de bases.

Para lograrlo trocearon la secuencia en 101 tramos, fabricaron químicamente cada uno de ellos y los pegaron hasta donde las técnicas in vitro permitían, llegando a disponer del genoma entero partido en cuatro pedazos. El último paso requirió la ayuda de un obrero biotecnológico especializado, una célula de levadura, que se encargó de empalmar los fragmentos.

El próximo paso será uno de los experimentos de la década; la creación de una nueva especie, que tiene nombre antes de existir. Mycoplasma laboratorium será, si llega a vivir, la primera célula libre con un genoma artificial. Para reducir este paquete de genes al mínimo, los científicos comprobarán cuáles y cuántos de esos 100 genes prescindibles uno a uno lo son también en combinación.

Con todo, ni la pura curiosidad científica, ni mucho menos el morbo de jugar a Dios, son el punto y final de la vía sobre la que rueda Venter. Si las previsiones se cumplen, el laboratorium será el primero de una estirpe: células creadas a medida que fabricarán medicamentos o biocombustibles, o que devorarán los contaminantes medioambientales.

"El genoma es el software de la célula"

Hamilton Smith
Microbiólogo del JCVI (EEUU)

El director del proyecto que ha logrado el primer genoma bacteriano artificial resume las claves de su trabajo en una entrevista publicada hoy en Science (lo que sigue es un extracto).

¿Han empleado alguna técnica nueva?

Los 101 fragmentos son de un tamaño que se puede sintetizar fácilmente, así que los encargamos a un servicio externo. Nosotros desarrollamos el método de recombinación in vitro que permite unir las piezas. Tuvimos problemas uniendo los cuartos en E. coli, así que empleamos levadura, que permite recombinar con alta eficiencia fragmentos grandes que solapan parcialmente.

¿Por qué es importante?

Queríamos crear el cromosoma mínimo. Ya habíamos publicado que unos 100 genes del micoplasma no son esenciales. Una manera fácil de reducir el genoma era sintetizarlo químicamente. Buscamos una célula en la que cada gen sea esencial. Pensamos que serán unos 400 y algunos no sabremos para qué sirven.

¿Cuál es el siguiente paso?

Tenemos que introducir el genoma en una célula. Me gusta la analogía del ordenador: el sistema operativo por sí solo no hace nada, pero cuando se instala en un ordenador, hace que éste funcione. Es lo mismo con el genoma; es el sistema operativo de la célula. El citoplasma es el hardware que hace falta para ejecutar el genoma. Los dos juntos hacen una célula funcional.

¿Reto tecnológico o creación de vida?

Federico Morán Abad, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular, UCM

La publicación hoy en la revista Science del nuevo trabajo del grupo de Craig Venter es, sin lugar a duda, un hito tecnológico de primera magnitud. Hasta la fecha sólo se habían sintetizado de novo genomas mucho más pequeños, como el del fago Phi X 174, logrado hace cuatro años. Ensamblar más de medio millón de nucleótidos en su correcto orden en una doble hélice de ADN es una proeza técnica. No obstante, este logro no implica, como mantienen algunos –incluido el propio Venter–, que se haya creado propiamente vida. Una bacteria, aunque sea tan simple como Micoplasma, es mucho más que su genoma. El genoma artificial sintetizado sólo es funcional si se inserta dentro de una célula (una bacteria, por ejemplo) a la que se ha eliminado previamente su genoma y se deja que aquél se exprese. Este proceso se llama clonación y ya se ha hecho innumerables veces con genomas naturales; no tiene por qué fallar con un genoma sintético.

La vida de un microorganismo es consecuencia de un notable número de factores, entre los que se encuentra su información genética, pero ésta no sirve de nada si no dispone de ese envoltorio que compone el resto de elementos de la célula (membrana, metabolitos, sales, iones, etc). Esta otra información es la que se denomina epigenética y es esencial para que un ser vivo sea precisamente vivo. Los componentes necesarios incluyen, obviamente, el propio genoma de la célula, pero también todo lo demás. Hoy por hoy nadie ha afrontado el reto de sintetizar de novo realmente todos los componentes de una célula, por reducida que sea, y ensamblarlos en su correcto sitio para que resulten funcionales.

El logro de sintetizar un genoma artificial de componentes mínimos es de gran interés biotecnológico. Sin duda, éste puede ser el comienzo de una nueva era en la que se puedan aprovechar organismos con genomas sintéticos para la fabricación de productos de interés o acciones de biorremediación. Pero todavía estamos muy lejos de crear vida a partir de materiales inertes.

Gepetos en busca de su Pinocho celular

Mitocondria manumitida

El investigador gallego Antón Vila dirige, en la Universidad de California en Berkeley (EEUU), uno de los proyectos más atractivos en este campo. La mitocondria, orgánulo que actúa como central energética celular, es un saquito de ADN y proteínas. Los científicos creen que en su origen fue un organismo libre que encontró más cómodo el hospedaje dentro de otra célula mayor. Vila añadirá a la mitocondria los genes necesarios para devolverle la libertad.

Tornillos moleculares

Otros enfoques intentan crear una protocélula artificial a partir de materia prima biológica. Dos proyectos diferentes pretenden rellenar una membrana lipídica sintética con protoenzimas y genes (proyecto europeo SynthCells) o con ARN autorreplicante (Universidad de Harvard, EEUU).

El ‘bicho’ de Los Álamos

El proyecto más audaz está liderado por la empresa veneciana Protolife, que quiere hacer realidad la criatura diseñada por Steen Rasmussen, del Laboratorio de Los Álamos (EEUU) y a la que llaman ‘el bicho’: una gotícula de grasa donde se incrustará –“como migas en un chicle”, dice Rasmussen– un ácido peptidonucleico (APN), parecido al ADN. En la iniciativa colabora el proyecto europeo PACE, en el que participa Ricard Solé, de la Universidad Pompeu Fabra.

Fuente: Publico



¡¡Me alegra enormemente la noticia!! Especialmente, porque denota la diferencia entre ciencia y religion: La ciencia AVANZA.



Otros medios de comunicacion se han hecho eco de la noticia, aunque con un tratamiento de la noticia que deja algo que desear:


La Cadena Ser
El Mundo
El Pais
El Periodico
La Vanguardia


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MANIFIESTO - Diseño inteligente: fe contra evidencia científica

miércoles, enero 09, 2008 0 comentarios

Creo conveniente a raiz de los hechos que van a venir aconteciendo, recordar el manifiesto sobre el Diseño Inteligente que hizo ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico en el 2006.


MANIFIESTO
Diseño inteligente: fe contra evidencia científica

Desde la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico (ARP-SAPC) queremos hacer constar nuestra preocupación ante la exportación interesada del falso debate entre Evolución y "Diseño inteligente" a nuestro país.

Desde la publicación de El Origen de las especies de Charles Darwin (a finales de noviembre de 1859), la Teoría de la evolución de las especies por selección natural ha constituido la base de la biología moderna. Nuestra comprensión de la vida y de los fenómenos naturales está indisolublemente fundamentada en la denominada síntesis moderna, que complementa las ideas de Darwin y Wallace con los mecanismos hereditarios descubiertos posteriormente por Mendel y otros. Los avances científicos posteriores han establecido categóricamente que todos los organismos vivos, lejos de haber sido creados de manera simultánea, descienden de un antepasado común mediante modificación.

El conocimiento científico se basa en inferencias de la evidencia empírica y en la realización de ensayos que validan o descartan hipótesis falsables. Como toda teoría científica, el evolucionismo cambia según se van conociendo nuevos datos o éstos se analizan a la luz de nuevos descubrimientos. El hecho central de la teoría (la existencia de un antepasado comú a todos los seres vivos y la posterior generación de diversidad por selección natural) no sólo se ha mantenido invariable durante casi 150 años, sino que cada año que pasa las pruebas científicas lo refuerzan más, siendo un hecho científico probado fuera de toda duda razonable.

El camino recorrido para llegar hasta aquí ha sido largo, muy largo. Por centrarnos en hechos totalmente contrastados pongamos que hace unos 4.600 millones de años se formó un gran remolino de gas y polvo que dio lugar al Sistema Solar. Poco después se estrelló contra la Tierra un objeto del tamaño de Marte, que dio lugar a la Luna. Durante 500 millones de años la joven Tierra sufrió otros impactos cósmicos que a su vez generaron condiciones en las que se hizo posible el inicio de la vida, tal y como hoy la conocemos. Aunque parezca lo contrario, la Tierra sigue siendo hoy un planeta peligroso: se cree que el 99% de las especies que algún día existieron se han extinguido a causa de cambios climáticos, colisiones de asteroides, actividad sísmica y volcánica,deriva continental, etc. Un ejemplo famoso es la frontera KT (entre el periodo Cretácico y el Terciario, hace 65 millones de años), donde desapareció aproximadamente el 75% de las especies del registro fósil, incluyendo los célebres dinosaurios.

Los últimos 400 millones de años han sido igualmente agitados: la vida salió del medio acuoso para adaptarse a tierra firme, evolucionando en todas direcciones hacia organismos de mayor o menor complejidad. El resultado: el mundo maravilloso, frágil y complejo que habitamos hoy. Esta extraordinaria sucesión de hechos ha permitido que en las últimas décadas, seres inteligentes como nosotros hayamos reconstruido la historia natural de este proceso y lo hayamos sustentado en hipótesis falsables, según el método científico. En este punto, es importante resaltar que la Teoría de la evolución ni da la explicación al origen de la vida ni tiene por qué hacerlo, ya que para que haya evolución debe haber vida preexistente. Lo que sí hemos probado, en definitiva, es que la vida humana surgió así. Este hecho, de por sí, es un hallazgo de primera magnitud. Sabemos quiénes somos y de dónde venimos. A dónde vayamos, es otra historia.

Pero hemos recorrido un largo camino. Por eso resulta cuando menos frustrante que, a estas alturas, un grupúsculo de investigadores que intenta conciliarse con sus creencias haya abandonado el método científico para postular la denominada teoría del Diseño inteligente como una innovación teórica que ofrece una explicación más adecuada al origen de la diversidad de organismos vivos que la teoría de la evolución. En respuesta a estas afirmaciones, asociaciones científicas de prestigio como la Sociedad Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS) y la Sociedad americana de Historia de la Ciencia (HSS) han denunciado la existencia de errores conceptuales significativos en su formulación, la ausencia de evidencias científicas creíbles y la utilización errónea de hechos probados científicamente, así como los recientes esfuerzos para eliminar la enseñanza de la evolución del currículo de la escuela secundaria, lo que impedirá a los estudiantes apreciar el proceso histórico de la ciencia como búsqueda intelectual y el entendimiento de su papel en la sociedad.

El llamado Diseño inteligente postula la existencia de una complejidad irreductible en determinados procesos biológicos, lo que a su juicio implicaría la necesidad de la existencia de un Diseñador (del que nada sabemos) ante la supuesta imposibilidad de explicar dichos sistemas complejos por mera selección natural. Para ello, ignora y malinterpreta gran parte de la evidencia existente, sin plantear hipótesis falsables ni presentar una explicación mecanística que sea más acorde con los hechos que la actualmente aceptada. De hecho, no puede ni siquiera calificarse de Teoría, en el sentido que esta palabra tiene en ciencia, pues no constituye un marco teórico acorde con evidencias experimentales y expuesto a la falsabilidad. El desarrollo de esta falsa teoría requiere en último término de explicaciones sobrenaturales, seres de inteligencia y voluntades inescrutables y, en definitiva, conduce a aceptar como ciencia hechos blindados, conceptualmente, al conocimiento científico.

Entre otros errores de bulto del Diseño inteligente, podemos destacar los siguientes:
(a) Llamada a la ignorancia. Aluden a datos que no están disponibles como si fueran pruebas. Es más, algunas de estas afirmaciones ya han sido refutadas aunque ignoren los datos correspondientes: caso del flagelo bacteriano y el sistema de secreción tipo III.
(b) La ausencia de ciertas evidencias es considerada como evidencia de que existe un diseñador. ¿Quién diseñó al diseñador? El Diseño inteligente no entra en ese tema, lo que es inaudito en una teoría científica. Si fuera una teoría científica buscaría evidencias de ese diseñador y se preguntaría sobre su origen. No lo hacen porque es una puerta trasera hacia la religión.
(c) Las lagunas que denuncian en la Teoría de la evolución no son tales. El corpus teórico darwinista (o neodarwinista, o sintético de la evolución), lejos de ser una colección de dogmas inamovibles es una aventura humana en pos del conocimiento que se va contínuamente refinando según se van acumulando nuevas pruebas. Esto, lejos de constituir una debilidad de la Teoría como pretenden convencernos desde el Instituto Discovery, está en el mismo fundamento del conocimiento científico y afecta a todos los hechos probados que normalmente asumimos como verídicos.

El Diseño inteligente, por tanto, no puede ni debe ser calificado de teoría científica sino que es un acto de fe, y como tal debe juzgarse. Es pues materia para clases de religión y teología, y no debe formar parte de los estudios de ciencias y menos como alternativa a la teoría de la evolución. La polémica generada recientemente en los Estados Unidos se explica fácilmente si se considera que la religión no se enseña en las escuelas públicas de ese país por el imperativo constitucional de neutralidad religiosa. Es más, en 1987 el Tribunal Supremo de los EE.UU. prohibió la enseñanza del creacionismo (creation science), una relectura pseudocientífica del Génesis inventada en los años 60. Desde entonces, los creacionistas han evolucionado su doctrina hasta el actual Diseño inteligente en un intento proselitista de expandir una determinada visión del cosmos mediante supuestas evidencias científicas. En ese sentido, la victoria del sentido común en la reciente sentencia del caso Kitzmiller contra Dover ha sido de gran importancia para que la enseñanza de la ciencia en EE.UU. y en el resto del mundo siga haciendo honor a lo que siempre ha sido: la versión de los hechos más ajustada a la realidad que hemos podido generar.

Desde la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico (ARP-SAPC) queremos hacer constar nuestra preocupación ante la exportación interesada del falso debate entre Evolución y Diseño inteligente a nuestro país. En los últimos años, hemos tenido noticia de episodios de revisión creacionista del currículo educativo en países como Italia, Brasil y Serbia. Algunos artículos recientes en prensa en los que nuevamente se presenta el Diseño inteligente como teoría científica alternativa al darwinismo han hecho saltar nuestras luces de alarma. Lejos de querer restringir la libertad de expresión de cualquier tipo de ideas, incluyendo las no basadas en la evidencia, estamos a favor de llamar a las cosas por su nombre: mientras el Diseño inteligente no siga escrupulosamente las reglas del método científico, tampoco debe gozar de la respetabilidad asociada al conocimiento generado mediante el mismo.

El presente documento ha sido elaborado coletcivamente por los socios de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Ctrítico, a partir de un texto original de Ander Izeta.
Por cierto, en Por la boca muere, Magonia, Paleofreak, o en un articulo para El Mundo de Javier Armentia, tambien se ha hablado.
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ARP-SAPC: Charlas sobre el cambio climatico

viernes, noviembre 23, 2007 0 comentarios

Como comentamos hace un par de semanas, se celebraron en el centro civico Magoria de Barcelona, un par de charlas sobre el cambio climatico y todo lo que hay de verdad y mentira detras de el.

Para defender la postura esceptica en referencia al catastrofismo que nos presentan en los medios, acudió a la charla el biologo Jordi Bozzo.
En postura opuesta se encuentra Jordi Mazon.

Son 3 horas divididas en dos partes de hora y media, muy interesantes que os recomiendo a todos.


Ah! Y por supuesto, todo esto ha sido posible gracias a la colaboración y la actividad de los socios de ARP-SAPC.


Saludos y disfrutadlos.

Intervencion de Jordi Bozzo




Intervencion de Jordi Mazon.


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